

Mi
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Historia
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Los pliegues no son solo formas, son testigos de la vida misma, capturando el paso del tiempo y las huellas de la experiencia humana. En ellos, encuentro la belleza de lo efímero, la elegancia de lo imperfecto.
Mis esculturas son un tributo a los pliegues del alma, a las capas invisibles que nos definen. En cada curva, en cada rincón oscuro, yace una historia esperando ser contada, una verdad esperando ser revelada.
Los pliegues no son solo formas, son testigos de la vida misma, capturando el paso del tiempo y las huellas de la experiencia humana. En ellos, encuentro la belleza de lo efímero, la elegancia de lo imperfecto.
Mis esculturas son un tributo a los pliegues del alma, a las capas invisibles que nos definen. En cada curva, en cada rincón oscuro, yace una historia esperando ser contada, una verdad esperando ser revelada.
Los pliegues no son solo formas, son testigos de la vida misma, capturando el paso del tiempo y las huellas de la experiencia humana. En ellos, encuentro la belleza de lo efímero, la elegancia de lo imperfecto.
Mis esculturas son un tributo a los pliegues del alma, a las capas invisibles que nos definen. En cada curva, en cada rincón oscuro, yace una historia esperando ser contada, una verdad esperando ser revelada.
Desde que tengo memoria, el arte ha sido mi refugio, mi forma de expresión más pura. Pero fue un día, después de años de práctica y exploración, cuando decidí dar el paso y compartir mi pasión con el mundo de manera profesional.
Como mujer artista, me embarqué en una viaje emocionante y desafiante. No solo pintaba, sino que también exploraba el mundo de las esculturas y las estructuras, utilizando un material tan versátil como el yute. Con mis manos moldeaba y endurecía el yute, creando piezas que evocaban la belleza de la naturaleza y la fuerza del espíritu humano, tanto en su color natural como en una paleta de colores desafiantes.
En los pliegues de mis esculturas, encuentro el susurro de historias olvidadas y emociones atrapadas en la tela del tiempo. Cada doblez es una melodía silente, una danza de luz y sombra que cobra vida bajo mis manos. Y entre estos pliegues, mi pintura abstracta encuentra su eco.